Conocí a Brianna Benson en el jardín de niños, Anna para mí. Estos chicos estaban molestándome porque me había orinado en mis pantalones durante el receso. Y Anna los escuchó. Procedió a gritar a todo pulmón hasta que los asustó y los ahuyentó, los aterrorizó por completo. Fue la cosa más fantástica que hubiera presenciado alguna vez en mi vida hasta ese momento. —Cerró sus ojos y sonrió—. Estaba tan en deuda con ella que robé un anillo del joyero de mi madre esa noche y se lo di a Anna al siguiente día, no con intenciones románticas sino como una verdadera retribución.
Miró hacia el papá de Bree.